| Historia de Antequera |
La Historia de Antequera ha estado siempre marcada por su estratégica situación en un cruce de caminos. Por tanto, la geografía de la zona es un factor clave a la hora de analizar los distintos asentamientos que se han venido sucediendo en ella a lo largo de sus más de 4.500 años de vida.
Las primeras comunidades de las que se tiene constancia se remontan a la Edad del Bronce, (2.500 a.C.), de las cuales aún conservamos los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral. Estas sociedades primitivas eran pueblos cazadores organizados jerárquicamente, lo que les permitió levantar estas construcciones tan extraordinarias. Algunos indicios de los asentamientos relacionados a estos enterramientos han sido encontrados en las estribaciones cercanas del Cerro Marimacho.
Dos mil años más tarde (siglo V a.C.), los pueblos ibéricos agrícolas que habitaron la zona establecieron sus cabañas en el cerro que actualmente ocupa la alcazaba musulmana, decisión que obedeció a su elevación (control visual y mejor defensa) y cercanía a un manantial de agua. Esto explica las posteriores ocupaciones que se sucederán en dicho lugar a lo largo de la historia.
Dejando a un lado las Termas de Santa María, disponemos de escasos restos urbanos de la ocupación romana de Antikaria, nombre del que deriva el actual topónimo de Antequera. Por contra, sí contamos con numerosos testimonios de la época, destacando por encima de todos la presencia, a escasos kilómetros de la localidad, de la ciudad romana de Singilia Barba. Igualmente importantes son las numerosas "villae" documentadas en la rica vega antequerana, algunas tan extraordinarias como la Villa de la Estación, descubierta en el verano de 1998.
Foto: © Juan Antonio Moreno Martín, 2001. |
| Vista de la Vega de Antequera desde el Cerro de la Veracruz. |
A la ocupación romana le sucedieron visigodos y bizantinos, tiempos oscuros en los que se produjeron numerosas luchas internas y que vieron como los impulsos urbanos de épocas anteriores fueron frenados en seco.
En el siglo VIII la llegada de los Omeyas dio paso a la dominación árabe, la cual se prolongaría durante 700 años, periodo de tiempo en que la ciudad recibió el nombre de Madina Antaquira. De aquella etapa sólo se conserva la Alcazaba, construida alrededor del año 1.000 y ampliada durante el sultanato nazarí como consecuencia de la llegada de los antiguos pobladores de la zona occidental de Al-Andalus, empujados hasta aquí por el avance castellano.
La población musulmana fue expulsada de la ciudad en 1410 por las tropas castellanas que dirigía el Infante Don Fernando. Durante el siglo XV, Antequera vivió una complicada situación como ciudad de frontera, si bien experimentó un impulso a todos los niveles que se consolidaría definitivamente con la llegada de la siguiente centuria. Las principales calles de la ciudad se configuran entonces como prolongaciones de las vías de acceso a la antigua fortaleza, donde se asentaron los tres poderes: político (Casa de Cabildos), religioso (Real Colegiata de Santa María) y judicial. La ciudad comenzó a crecer como consecuencia de la llegada de personas de diferentes lugares, atraídas por la riqueza de sus tierras y su privilegiada situación en la zona de tránsito hacia las tres principales ciudades del momento: Sevilla, Granada y Córdoba. Fue entonces cuando numerosas órdenes religiosas vinieron a establecerse a Antequera, de ahí el carácter conventual que hoy atesora.
Gran parte de los monumentos que conserva hoy la ciudad fueron levantados gracias a la actividad constructiva desarrollada entre los siglos XVII - XVIII, consecuencia de un destacado crecimiento económico que convirtió a Antequera en una de las ciudades más importantes de la época. Durante el Barroco se sucedieron influjos diversos que hicieron posible un desarrollo sin precedentes, sólo comparable al producido en las décadas centrales del siglo XIX. Ese impulso es el que define hoy a Antequera.
Las dos últimas centurias vividas han supuesto un pulso constante entre tradición y progreso. Mientras en el siglo XIX la localidad desarrolló una intensa actividad industrial (convirtiéndose en una de las ciudades laneras más importantes del país), con la llegada del siglo XX los proyectos de modernización fueron abandonados, lo que provocó un acusado retroceso de la ciudad. Con la llegada del siglo XXI, se están retomando las condiciones necesarias para la definitiva dinamización de Antequera y su comarca.
Juan Antonio Moreno Martín.